La iniciativa BSCI, la RSE y el sector de la distribución (Publicado en Corresponsables)

El pasado martes tuvo lugar el evento “Liderando la RSE en el sector de la distribución en Europa y España”, donde fue presentada la iniciativa Business Social Compliance Initiative (BSCI). El acto fue organizado por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) junto a la Foreign Trade Association (FTA).

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En el evento se dio a conocer el impacto y las oportunidades que ofrece la iniciativa Business Social Compliance Initiative (BSCI) a las empresas españolas. La iniciativa  está constituido por más de 1.500 empresas europeas comprometidas con el respeto de los Derechos Humanos y a la mejora de las condiciones de trabajo en sus cadenas de suministro.

José María Lagasca, presidente de la comisión de RSE de CEOE, abrió el acto reconociendo el interés que iniciativas como BSCI aportan para “aumentar la productividad, mejorar las condiciones laborales y la motivación de las plantillas, reducir la multiplicidad de auditorías, desarrollar la imagen de marca o generar ventaja competitiva a través de la reputación”. Lagasca subrayó que la RSE debe ser voluntaria, que no debe estar fiscalizada ni regulada ya que quien se implica en iniciativas de este tipo debe hacerlo convencido de los resultados,  puesto que de lo contrario los resultados obtenidos serán muy pobres.

Roberto Suárez, secretario general adjunto de la Organización Internacional del Empleadores (OIE), abordó la importancia de la gestión de las cadenas de suministro. Suárez hizo hincapié sobre el creciente escrutinio al que se ven sometidas las empresas que desarrollan actividades empresariales en países de gobernanza débil y que han derivado en iniciativas que persiguen el cumplimiento de  los derechos fundamentales y laborales de los trabajadores. Recordó que los Principios Rectores de Empresas y Derechos Humanos, desarrollados por John Ruggie, son los elementos clave para afrontar la gestión de  la cadena de suministro para proteger, respetar y remediar.

Suárez afirmó que estos principios “traen cierta incertidumbre a las empresas  ¿Qué se espera que haga como empresa? ¿Cómo puedo influir, como empresa, sobre economías informales? o ¿Cómo puedo como empresa proveer el acceso al remedio?” Por eso, consideró que para dar respuesta a estas preguntas es fundamental conocer cuál es el aporte global de las cadenas de suministro a cada país, si mejoran o no la realidad del mismo y cuáles son las condiciones laborales de los trabajadores respecto a la realidad del mercado, etc.

A nivel global se ha detectado un déficit en la transferibilidad de lo que las cadenas de suministro exigen a sus proveedores y lo que las instituciones públicas de gobiernos débiles exigen a las empresas locales. Por lo que ese hueco parece que podría ser solventado con ayuda de las instituciones internacionales que refuercen la capacidad de estos gobiernos para hacer cumplir derechos básicos, unido al impulso que den las organizaciones empresariales locales para que influyan a las empresas de su entorno.

Por su parte Christian Ewert, director general de la FTA e impulsora de BSCI, destacó que su organización, busca “crear una sola voz empresarial que influya positivamente a nivel internacional, especialmente en Europa” a la vez que señaló que la FTA promueve un “comercio libre, responsable y sostenible”.

Antonio Fernández Martos, director general de Comercio Internacional e Inversiones de la Secretaría de Estado de Comercio Ministerio de Economía y Competitividad, destacó la importancia de no rebajar los estándares que orienten e impulsen la RSC, ya que contribuyen a mejorar las condiciones de inversión. Fernández-Martos explicó que lo ideal es elevar el marco de los estándares, apoyándose en organismos internacionales que impulsen un enfoque global.

PUNTO DE INFLEXIÓN

Darrel Doren, director gerente del BSCI, y Bernardo Cruza, presidente del comité de dirección del BSCI, han presentado la iniciativa que tiene como objetivo la cooperación entre sus asociados y sus stakeholders, que se centra en la mejora continua y a largo plazo para establecer políticas y estrategias empresariales sostenibles. Los pilares sobre los que se apoya son monitorizar, implicar y empoderar. La BSCI, además de agrupar a más de 1.500 empresas, ha realizado en el 2014 más de 12.000 auditorias, siendo el 72% en China, y destacando también las realizadas en Bangladesh, India o Turquía.

Bernardo Cruza aseguró que el accidente del Rana Plaza como punto de inflexión para el incremento del escrutinio sobre las cadenas de suministro de las empresas. Cruza considera fundamental para aplicar la diligencia debida “la visión y la evaluación de los riesgos sobre la cadena de suministro, así como estar atento a las exigencias sociales”.

BSCI busca mejorar la productividad de las empresas y la garantía del cumplimiento de los códigos de conducta. Para ello facilita la formación a los proveedores locales, a sus propietarios y a las empresas socias de los proveedores. Cruza propone como factor clave corresponsabilizar a toda la cadena de suministro para generar un efecto cascada, de manera que no se penalice al proveedor, sino que haya un acompañamiento hacia la mejora.

Cruza, como señaló Roberto Suárez, ha explicado que hay una sobrestimación sobre la capacidad de las empresas para influir en la cadena de suministro. Si las cadenas de suministro representan un 5% de la facturación de la empresa local, su capacidad de influir es limitada. La solución es unirse a otras empresas que comparten proveedor, consiguiendo por ejemplo un peso en el 80% de la facturación del proveedor, y consiguiendo una mayor capacidad conseguir cambios.  También considera fundamental el desarrollo de proyectos de cooperación conjunta, ya que desarrolla el compromiso compartido entre los diferentes stakeholders.

Por eso, Cruza, propone que la RSE se plantee como un marco previo en el ecosistema empresarial de respeto a los Derechos Humanos y estándares internacionales. Que  este respeto y cumplimiento sea un requisito precompetitivo.

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