La inversión filantrópica, un paso más allá de caridad y filantropía (publicado en Corresponsables)

La tercera jornada del XV Congreso de la Asociación Española de Fundraising se ha desarrollo entre talleres y conferencias, y ha sido coronada por la conferencia plenaria que a tratado acerca de la inversión filantrópica.

XV Congreso AEFundraising

La conferencia titulada “La inversión filantrópica como alternativa al Fundraising” ha sido impartida por Lisa Hehenberguer, directora de Investigación y Política en la European Venture Philanthropy Association (EVPA), quien ha explicado que la inversión filantrópica, también llamada de impacto social, consiste en la inversión y apoyo a organizaciones sociales con el objetivo de que estas generen un impacto social positivo.

La ponente ha explicado que muchos problemas sociales que no tienen una solución fácil, se ven afectados por la disminución de los recursos públicos, mientras los problemas siguen existiendo. Hehenberguer ha afirmado que “necesitamos modelos nuevos”, ya que un problema generalizado en el sector social es la falta de financiación a largo plazo y a la estructura de las organizaciones. De hecho, ha continuado explicando que “faltan recursos de todo tipo, no solo financieros, sino recursos de sistemas de gestión o de procesos, ya que a través de la innovación en procesos y ahorro en costes, se puede prescindir en parte de la necesidad del fundraising”.

Hehenberguer ha compartido el funcionamiento de la inversión filantrópica (IF) que emplea una metodología que combina financiación con el apoyo a la gestión.  La IF incorpora practicas que provienen del mundo financiero del capital riesgo y lo aplican desde la perspectiva de una Startup. Algunos de los puntos que incorpora son:

  • La alta implicación de los inversores, que se caracteriza por la comunicación fluida y presencia frecuente en los consejos de administración.
  • El enfoque integral de la inversión que va destinada a los gastos de estructura. Hehenberguer ha lanzado la siguiente reflexión “¿Como tener impacto social con los beneficiarios, si estamos intentando sobrevivir, si no ofrecemos un salario dignos a nuestros trabajadores?”. Para estas inversiones se recurre a fondos capital semilla, siempre atendiendo las necesidades de la empresa desde una perspectiva de socios y contemplando objetivos a largo plazo. Se busca procesos de mejora continua, con inversiones que se aportan por fases una vez se garantice la  consecución de objetivos.
  • Medición del impacto o gestión del impacto. Para saber que una organización está haciendo bien las cosas es necesario medir el impacto. Muchas veces la medición se hace desde el punto de vista financiero, cuando tiene más sentido medir el impacto social de la actividad de la organización. Es frecuente que se midan indicadores para reportar a los inversores, y que estos acaben teniendo como consecuencia una mejora en los servicios de las organizaciones. No hay que perder de vista que el objetivo principal de una empresa social o asociación, debería ser medir los objetivos sociales del negocio.

La IF  aporta  dinero, conocimiento y talento. La directora de Investigación y Política de la EVPA, ha considerado que la caridad no ayuda a ser autosuficientes, es una ayuda puntual y corto placista. La filantropía, por otra parte, ayuda a cubrir la necesidad, pero no crea un sistema que permita a la organización adaptarse a los cambios de su realidad. La IF permite desarrollar un modelo de sostenibilidad a las organizaciones que les permite ser autónomas y regenerar su propio modelo de negocio. El objetivo principal es maximizar el impacto social y garantizar su sostenibilidad. “Hay veces que la importancia del apoyo a la gestión es tan importante o más que la financiera”, dijo Hehenberguer. Otro de los retos para las empresas socialmente responsables se escalar la organización y mantener un servicio de calidad.

Finalizando su exposición, Hehenberguer ha explicado que los tres objetivos de la organización financiada son:

  • Tener impacto social.
  • La sostenibilidad financiera, es decir, desarrollar un modelo de negocio autofinanciado, con un equipo y una estrategia autofinanciada.
  • La solidez organizativa que asegura disponer de un buen equipo de gestión.

“La IF es una herramienta de financiación a la que se puede recurrir además del fundraising o la caridad”, concluyó Hehenberguer. Por lo que se considera complementaria. Los principales elementos que aporta son, la financiación económica y el conocimiento para apoyar a las organizaciones financiadas. El fin que persiguen es el impacto social y el retorno financiero. Si bien es una herramienta muy interesante, no está exenta de criticas como puede ser la excesiva exigencia para la dirección general o el intervencionismo en las decisiones.

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